ROTURA TRAQUEAL POR INTUBACIÓN EN GATOS

La rotura traqueal puede estar provocada por un traumatismo intraluminal o por traumatismos externos. El primero está asociado con el procedimiento de intubación endotraqueal, especialmente en la especie felina, mientras que los segundos se observan generalmente como consecuencia de ataques de perros o atropellos.

La rotura de tráquea como complicación potencial de la intubación está descrita especialmente en medicina humana y en la especie felina. La vasculatura traqueal es sensible a la presión ejercida por el balón hinchable, pudiendo esta presión ocluir los capilares de la pared de la tráquea, causando necrosis isquémica de la mucosa o el cartílago. Esto puede provocar lesiones circunferenciales de la pared que conducen a fibrosis y estenosis traqueal progresiva, a medida que progresa la cicatrización.

La rotura de la membrana traqueal dorsal se puede producir por sobreinsuflación del balón, pero también por cambios de posición de la cabeza sin desconexión del tubo durante la anestesia, el uso de fiador, o por extracción del tubo sin desinflar el balón. La rotura de tráquea por intubación es mucho menos frecuente en perros que en gatos.

Signos clínicos

Hay dos tipos de presentación clínica. La primera es un cuadro agudo de disnea y de compromiso respiratorio. La segunda consiste en un cuadro de desarrollo más crónico de disnea e intolerancia al ejercicio, que aparece días o hasta semanas después de la anestesia.

La rotura traqueal provoca un enfisema subcutáneo en las regiones cervical y torácica, debido a la fuga de aire de la tráquea hacia el tejido subcutáneo. El aire también se acumula en el mediastino, provocando un neumomediastino. Ambos signos son característicos de la rotura de tráquea en gatos.

 Diagnóstico

Las radiografías muestran típicamente neumomediastino y enfisema subcutáneo. En algunos casos se puede observar además neumoretroperitoneo por continuidad directa entre el espacio mediastínico y el espacio retroperitoneal, y también neumotórax si se ha perforado el mediastino.

  Fig 1. Proyección lateral derecha de tórax. Neumomediastino con visualización de pared traqueal, esófago y vasos sanguíneos en mediastino craneal al estar rodeados de gas (área roja). Neumotórax con desplazamiento dorsal de silueta cardiaca (asterisco blanco) y retracción del lóbulo pulmonar caudal (flechas blancas). Enfisema subcutáneo en cuello, pared torácica y abdominal (flechas rojas). Neumoretroperitoneo (asterisco rojo). Hallazgos incidentales: osteofitos en articulaciones escápulohumerales y mineralizaciones en siluetas renales (flechas negras).

Fig 1. Proyección lateral derecha de tórax. Neumomediastino con visualización de pared traqueal, esófago y vasos sanguíneos en mediastino craneal al estar rodeados de gas (área roja). Neumotórax con desplazamiento dorsal de silueta cardiaca (asterisco blanco) y retracción del lóbulo pulmonar caudal (flechas blancas). Enfisema subcutáneo en cuello, pared torácica y abdominal (flechas rojas). Neumoretroperitoneo (asterisco rojo). Hallazgos incidentales: osteofitos en articulaciones escápulohumerales y mineralizaciones en siluetas renales (flechas negras).

El TAC permite determinar la localización y extensión de la rotura, definir y diferenciar tejido traqueal y peritraqueal, y realizar reconstrucciones en diferentes planos que pueden ofrecer información valiosa de cara a una planificación quirúrgica.

  Fig 2. TC de tórax. Corte transversal en ventana pulmón. Se observa neumomediastino muy severo (flechas verdes) y neumotórax (flecha azul), con compresión de lóbulos pulmonares y atelectasia secundaria.

Fig 2. TC de tórax. Corte transversal en ventana pulmón. Se observa neumomediastino muy severo (flechas verdes) y neumotórax (flecha azul), con compresión de lóbulos pulmonares y atelectasia secundaria.

  Fig 3. Corte transversal en ventana hueso a nivel de la cabeza. El gas del mediastino se extiende a lo largo de los planos fasciales y el tejido subcutáneo, con enfisema en cabeza y cuello (flechas verdes).     Fig 4. Corte transversal a nivel de C7. Se aprecia un pequeño defecto en la pared dorsal de la tráquea (flecha roja).

Fig 3. Corte transversal en ventana hueso a nivel de la cabeza. El gas del mediastino se extiende a lo largo de los planos fasciales y el tejido subcutáneo, con enfisema en cabeza y cuello (flechas verdes).

Fig 4. Corte transversal a nivel de C7. Se aprecia un pequeño defecto en la pared dorsal de la tráquea (flecha roja).

La traqueoscopia permite en muchos casos visualizar directamente el defecto traqueal. En ocasiones no llega a visualizarse, ya sea por el reducido diámetro de la tráquea en gatos, o porque la membrana traqueal o la presencia de exudados tapen el defecto.

Tratamiento

Los gatos con rotura de tráquea que presentan signos moderados de disnea y enfisema subcutáneo pueden responder a tratamiento médico, que consiste en monitorización de la frecuencia respiratoria, suplementación de oxígeno, administración de sedantes y reposo absoluto. El enfisema subcutáneo se puede monitorizar por palpación, y puede tardar de 1 a 6 semanas en resolverse.

En aquellos pacientes que presentan un cuadro respiratorio grave (disnea marcada, neumotórax, agravamiento progresivo del enfisema subcutáneo, cianosis) es necesario realizar una cirugía de urgencia para corregir el defecto.

Conclusiones

Un cuadro de enfisema subcutáneo y neumomediastino en un gato tras una historia de anestesia inhalatoria reciente es sugerente de rotura traqueal.

En los gatos es recomendable no sobreinflar el balón, así como desconectar el tubo endotraqueal cada vez que se cambia la posición del animal durante un procedimiento anestésico.

Referencias

Hardie EM, Spodnick GJ, Gilson SD, et al. Tracheal rupture in cats: 16 cases (1983–1998). J Am Vet Med Assoc 1999;214:508–512.

Mitchell SL, McCarthy R, Rudloff E, Pernell RT. Tracheal rupture associated with tracheal intubation in cats: 20 cases (1996-1998). JAVMA 2000; 216: 1592-1595.