INSULINOMAS

El insulinoma es un tumor pancreático endocrino responsable de un aumento de la secreción de insulina. El diagnóstico requiere confirmación de hipoglucemia con hiperinsulinemia simultánea en la misma muestra de sangre.  Generalmente afecta a perros de edad avanzada y a los hurones, aunque también está descrito en gatos. El insulinoma forma normalmente un nódulo de pequeño tamaño. Metastatiza a nódulos linfáticos regionales y a hígado. La sintomatología clínica está ligada a hipoglucemia que puede provocar desde debilidad y temblores, hasta convulsiones.

Ecografía

El insulinoma se observa ecográficamente como un nódulo hipoecogénico, generalmente único y de diámetro inferior a 2 cm. La ecografía también permite poner en evidencia linfadenopatías regionales y nódulos hepáticos hipoecogénicos en caso de diseminación metastásica. Sin embargo, la ecografía presenta una serie de limitaciones. Los nódulos suelen ser pequeños y es difícil valorar la totalidad del páncreas en el perro, especialmente en aquellos de gran tamaño y de tórax profundo. Por otra parte, no permite determinar la naturaleza histológica de la lesión.

    Fig 1 A y B.      Imagen ecográfica del páncreas normal en un perro (A). P: páncreas, D: duodeno, H: hígado, VPD: vena pancreáticoduodenal. Imagen ecográfica de un nódulo hipoecogénico páncreático de 1 cm que se correspondió con un insulinoma (B).

Fig 1 A y B. Imagen ecográfica del páncreas normal en un perro (A). P: páncreas, D: duodeno, H: hígado, VPD: vena pancreáticoduodenal. Imagen ecográfica de un nódulo hipoecogénico páncreático de 1 cm que se correspondió con un insulinoma (B).

Tomografía computarizada

En un estudio de TAC de páncreas en caso de sospecha de insulinoma se realiza una primera secuencia antes de la inyección de contraste y, una vez inyectado el mismo, al menos una fase arterial y otra venosa. El motivo es que la mayoría de los insulinomas son hipervasculares y realzan marcadamente en fase arterial, mientras que en fase venosa pueden realzar poco, o incluso no realzar y no ser visibles. Las metástasis del insulinoma, ya sea en ganglios o en hígado, también realzan en esta fase.

    Figura 2.      Imágenes de TAC postcontraste en plano transversal en ventana tejido blando en un perro con un insulinoma. Fase arterial (A) y fase venosa (B). Nódulo páncreático (flechas verdes) que realza en fase arterial y es isoatenuante respecto al resto del páncreas (P) en fase venosa. Nódulo hepático (flecha roja) que realza en fase arterial  y no es visible en fase venosa, por lo que parece tratarse de una metástasis del insulinoma. AO: aorta, VCC: vena cava caudal, H: hígado, P: páncreas.

Figura 2. Imágenes de TAC postcontraste en plano transversal en ventana tejido blando en un perro con un insulinoma. Fase arterial (A) y fase venosa (B). Nódulo páncreático (flechas verdes) que realza en fase arterial y es isoatenuante respecto al resto del páncreas (P) en fase venosa. Nódulo hepático (flecha roja) que realza en fase arterial  y no es visible en fase venosa, por lo que parece tratarse de una metástasis del insulinoma. AO: aorta, VCC: vena cava caudal, H: hígado, P: páncreas.

Por tanto, en comparación con la ecografía, el TAC presenta una mayor sensibilidad a la hora de detectar nódulos pancreáticos y sus posibles metástasis, así como una mayor especificidad, ya que un nódulo primario o metastásico que es isodenso en precontraste y en fase venosa, pero hiperdenso en fase arterial es altamente sugerente de insulinoma.

 

Conclusión

La sospecha de insulinoma en animales con hipoglucemia asociada a hiperinsulinemia puede justificar la realización de un estudio de TAC abdominal con el fin de localizar el nódulo neoplásico de cara a una planificación quirúrgica, así como para realizar un balance de extensión del tumor. El TAC está especialmente indicado cuando los estudios ecográficos no son concluyentes.